lunes, marzo 12
Si tu vois ma mère
Estaba abrumada, mi cabeza no aguantaba más, estaba saturada. Caminé lo más rápido posible hasta la parada del colectivo, quería llegar todavía no sabía porqué pero quería hacerlo. Como era de esperarse, tomé el primer colectivo que pasó, no importaba si quiera donde me dejaba, necesitaba alejarme de quién sabe qué. No recuerdo donde me dejó, creo que a 15 o 20 cuadras, las caminé en paz, pensando con mi paraguas en la cabeza, todas las cosas que hubiera podido llegar a hacer sentía que estos pesados 40 años que llevaba encima los había malgastado en hacer nada, cosas sin valor alguno. De repente entre tantos razonamientos y conclusiones, estaba frente ala puerta de mi casa, entré y me senté en el sillón junto a la ventana, prendí un cigarro y de fondo escuchaba Sidney Bechet, quien lo habia descubierto a la que había pasado a ser mi película preferida, Media Noche en París. Mientras llegaba al filtro del cigarrillo, me detuve a pensar que tal vez había una salida a éste problema, si me suicidaba podría ir a ese lugar que le regale horas de mi pensamiento y años de mi creencia en su existencia, y podría hacer lo que yo realmente hubiera querido hacer hace 40 años atrás. Al otro día me levanté temprano, prendí un cigarro, me gustaban los París porque eran finos y fuertes, suficiente para que sienta algo en mi pecho. Tomé un Jack Daniel's, coloqué la pistola sobre mi sien y el dolor que había sentido durante éstos dos largos años de depresión me dieron el valor y la fuerza para apretar el gatillo. Y aquí estoy, en mi lugar, en el que tanto creí durante años y nadie me daba la razón, sabía que existia.
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